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Faber est suae quisque fortunae

Cinco etapas de la vida de Buda (I)

La historia de la vida de Buda podríamos dividirla, por lo general, en cinco etapas: el nacimiento, la transformación, la iluminación, el primer discurso y finalmente la muerte. Cada etapa incluye momentos cruciales y etapas significativas para ilustrar los puntos de inflexión en la vida de Siddhārtha Gautama. Las cuales, también están relacionadas con los principios clave de sus enseñanzas. Su historia de vida es la fuente del budismo y, por lo tanto, se puede ilustrar a través representaciones suyas en el arte, como por ejemplo las que aquí se presentan.

Las cinco etapas en la vida del Tathāgatason relevantes porque gran parte del budismo se basa en su vida y sus enseñanzas. El budismo no se basa en la revelación divina, sino en las enseñanzas de un hombre. La palabra Buda significa literalmente "despertar", y se refiere a las profundas percepciones que obtuvo a través de la meditación después de una larga búsqueda espiritual de iluminación.

Tanjobutsu, Buda niño, siglo XVII-XVIII, Periodo Edo, Bronce y oro, Japón, Wereldmuseum Rotterdam.

1. Nacimiento

La fecha exacta del nacimiento de Siddhārtha Gautama es desconocida. Se supone que vivió entre el 490 y 410 a.C. Vino a este mundo en el reino de los Śākyas en el norte de la India. Como hijo del gobernante electo, Suddhodana, era conocido como el Príncipe Siddhārtha. Cuando llegó el momento de dar a luz, su madre, la Reina Māyā, salió del palacio en la ciudad de Kapilavastu con un pequeño séquito y viajó a la casa de sus padres. En ese momento, en la India era costumbre que las mujeres dieran a luz en medio de sus familiares. En el camino, sin embargo, Māyā se puso de parto y dio a luz a un hijo en el bosque de Lumbinī, mientras estaba en pie y se sujetaba a la rama de un árbol.

Unos días después de regresar a la corte de su esposo, ella murió. Su hermana asumió la responsabilidad de criar al niño. Los sabios de la corte real declararon que los atributos físicos del bebé príncipe sugerían que tenía un gran futuro por delante. Se convertiría en un gobernante universal o en un "despertado" (un buda). Śuddhodana quería que su hijo se convirtiera en un gran rey, por lo que lo crió en un entorno opulento en medio de todos los placeres de los sentidos. Esperaba asegurar el apego duradero de su hijo al mundo físico y evitar que siguiera un camino espiritual.

Siddhārtha Gautama se rasura el pelo, siglo VIII, relieve en la Stūpa de Borobudur, Indonesia.

2. Transformación

Siddhārtha creció en el regazo del lujo y la opulencia. Su padre hizo construir tres palacios diferentes para él: uno para el verano, uno para el invierno y otro para la temporada de lluvias. Dentro de las paredes del palacio, había hermosos estanques de loto. Llevaba las túnicas más costosas, comía la comida más deliciosa y disfrutaba de la música y todo tipo de entretenimiento. A los 16 años se casó con su prima, la princesa Yaśodharā, con quien disfrutó muchos años de felicidad matrimonial. A los 29 años, comenzó a preguntarse acerca de la vida fuera de los muros del palacio. Salió de Palacio y fue en carruajes a los jardines que había fuera de la ciudad.

En el camino, un día, vió a un anciano débil, encorvado al costado del camino. Luego, se encontró con una persona gravemente enferma, retorciéndose de dolor, y seguidamente, se cruzó con un cadáver que era llevado para la cremación. Estaba profundamente conmocionado al ver tal sufrimiento, especialmente, cuando su auriga Chandaka le indicó que era una parte de la condición humana. Otro día, el príncipe se encontró con un asceta, que le impresionó mucho, al ver el aura de calma y serenidad del hombre. Estos sucesos le convencieron de que debe haber una forma para que la humanidad se libere del sufrimiento. Poco después, decidió abandonar su vida principesca y emprendió la búsqueda de este camino. Al poco de tomar esta decisión, le dijeron que su esposa había dado a luz a un hijo. Estaba ansioso por ver al niño al menos una vez antes de abandonar el palacio para siempre. Cuando entró en la habitación de Yaśodharā, encontró a su esposa dormida con los brazos cubriendo al bebé. Tenía miedo de despertarla, y que ello le impidiera que no pudiera irse como había planeado. Entonces ordenó a su auriga que ensillara su caballo favorito. Cabalgaron hasta el río Anomā y lo cruzaron. Siddhārtha se afeitó el cabello y la barba y le dio sus ropas reales y joyas a su auriga. Se puso la túnica de color azafrán de un asceta y se fue al desierto.

Bibliografía

Arnau, J., Leyenda de Buda, Alianza Editorial, Madrid, 2011

Publicado en Abril de 2020  © Ramón Muñoz López