Artículos de Arte

Faber est suae quisque fortunae

La anatomía en la escultura hindú

El Canon

En la estatuaria india, el artista no tenía ninguna posibilidad para la creación de una escultura o un relieve de forma libre a partir de su sentir estético subjetivo. Poses, posturas y gestos de las manos, la mímica de la cara y las proporciones estaban fijadas con la mayor exactitud. El canon se desarrolló hasta alcanzar la perfección suma. La obra que mayor influencia tiene y que designa cómo crear una figura es sobre todo el Śilpaśāstra, en ella fueron establecidas con una absoluta exactitud las medidas corporales ideales para las esculturas de los dioses. Se llegó tan lejos que hasta los mínimos detalles se prescribieron con sumo detalle.

Para el artista indio, el canon significaba algo más que una ayuda para la creación de una obra de arte armónica; el texto mismo, que él podía recitar de memoria, era considerado como sagrado y era ya parte del culto de adoración. En las imágenes de dioses (Pratimās), se manifestaba la deidad del mismo modo que en los Yantras y Mantras. El incumplimiento o hasta la desviación por error de las medidas dadas le habría acarreado al artista, según la opinión de los creyentes, un castigo divino, que pudiera quitarle sus bienes y propiedades o que le hiciera fracasar.

El sistema de medidas y el canon debe remontarse al conocimiento de los videntes divinos. Con el desarrollo de la imagen de culto, que cada vez iba relevando en mayor medida a la adoración anicónica, el canon se fue convirtiendo en un dogma. El tamaño y la proporción de las esculturas de los dioses iba acompañado de especulaciones numéricas astrológicas que afectaron a los planos de la arquitectura de los templos. Ambos sistemas se adaptaron el uno al otro de modo que la totalidad de la estructura de un templo se reflejaba en las proporciones de las esculturas de los dioses. Aunque era el cuerpo humano el que servía como modelo para las esculturas de los dioses, fueron las medidas naturales del cuerpo humano las que sirvieron de base para la especulación numérica en el canon.

Vişņu según el canon. Templo de Lakshmana, año 954, Fachada sur, Templos de Khajurāho, India

Dicho canon fue determinado por una medida base, el tala, que ha sido definido así: una cuarta parte de la anchura del puño del artista, a esto se llama una "angula" o "longitud de un dedo" y doce angulas equivalen a un tala.

La tradición artística de India reconoce cinco diferentes clases de figuras: Nara (humana), Krura (terrible), Asura (demoniaca), Bula (infantil), Kumara (juvenil). Cinco diferentes escalas y proporciones han sido prescriptas para dichas figuras: Nara murti, 10 talas; Krura murti, 12 talas; Asura murti, 16 talas; Bula murti, 5 talas, y Kumara murti, 6 talas.

La Nara murti (forma humana) o medida de 10 talas, se recomienda para figuras de héroes tales como: Nara‐Narayan (dos dioses que resultan de la división de la esencia de Vişņu); Indra (dios de la tempestad); Rama (héroe del Ramāyāna); Arjuna (uno de los héroes del Mahābhārata); etc. La Krura murti (forma terrible) es apropiada para figuras destructivas como: Bhairava (forma terrible de Śiva). La Asura murti (forma demoniaca) se emplea para figura como: Rāvana (demonio raptor de Sita, esposa de  Rama). Y de la misma manera se hace con las otras figuras de la iconografía india.

Además de las medidas mencionadas, existe otra conocida bajo el nombre de Uttama Navatala, en la que toda la figura se divide en nueve partes iguales que se llaman talas. Un cuarto de tala se llama un amsa. Como cada tala tiene cuatro amsas, la figura entera de 9 talas tiene 36 amsas.

Las diferentes medidas verticales de una figura construida según el Navatala (ver la figura de más arriba) son: del medio de la frente al mentón, 1 tala; de la clavícula al pecho, 1 tala; del pecho al ombligo, 1 tala; del ombligo a las caderas, 1 tala; de las caderas a las rodillas, 2 talas; de las rodillas al torso, 2 talas; de la frente a lo más alto del cráneo, 1 amsa; el cuello, 1 amsa; la rótula, 1 amsa; los pies, 1 amsa. Todo lo cual da en total 9 talas.

Las medidas horizontales en el Navatala son las siguientes: la cabeza, 1 tala; el cuello, 2,5 amsas; de un hombro a otro, 3 talas; el pecho, 6 amsas; la cintura, 5 amsas; las caderas, 2 talas; las rodillas, 2 amsas; los tobillos, 1 amsa; los pies, 5 amsas.

Longitudes: del hombro al codo, 2 talas; del codo al puño, 1,5 tala; la palma de la mano, 1 tala. Anchos: las axilas, 2 amsas; codos, 1,5 amsa; puños, 1 amsa.

El rostro se divide en tres partes iguales: del medio de la frente al medio de las pupilas; de las pupilas a la punta de la nariz; de ésta al mentón.

Las proporciones de una figura de niño deben ser las siguientes: su cuerpo debe contener cuatro-cabezas y media, y la parte del cuerpo comprendida entre el cuello y los muslos debe ser dos cabezas, y el resto dos cabezas y media. Su cuello es corto, su cabeza relativamente grande, ya que el crecimiento de ésta es más lento que el del resto del cuerpo.

La Forma

Una figura perfectamente construida, sin faltas hasta en el menor de sus detalles, es la más rara del mundo. Por eso los artistas se fijaron en la naturaleza, los huevos de una gallina tienen la mismas curvatura, la misma regularidad de forma que los de otra, y una hoja de Pipal (Ficus religiosa) tiene la misma forma triangular y la misma punta que otra hoja de la misma especie. Así se dice popularmente que la cara es ovalada como un huevo de gallina. En las figuras se pueden ver dos rostros: uno con forma de huevo y el otro que recuerda la hoja de betel (Pipal).

Como un vaso de cobre que a pesar de sus adornos guarda, su redondez, el rostro conserva como base, a través de toda la numerosa variedad de los tipos, su forma ovoide. El tipo de rostro que la expresión popular compara a la hoja de betel, se ve generalmente en Nepal, y en las imágenes de los dioses y diosas comunes en Bengala.

Las Posturas

Las figuras hindúes se distinguen por cuatro diferentes actitudes, o flexiones: samabhanga, (recta); abhanga, (ligera flexión); tribhanga, (tres flexiones); atibhanga, (extremada).

ACTITUD RECTA. Los dos lados de la figura están dispuestos simétricamente, la figura está firme sobre sus dos piernas, sin inclinarse ni a derecha ni a izquierda. Las imágenes de Buda, del dios Vişņu, o de Surya están hechas, generalmente, conforme al sistema de rígida simetría vertical. Sólo son diferentes las posturas de los dedos.

LIGERA FLEXIÓN. Las imágenes de los sabios y de los santos tienen esta ligera flexión.

TRES FLEXIONES. Las imágenes de las diosas, que pertenecen a este tipo, tienen la cabeza inclinada hacia la derecha, mientras que la de los dioses se inclina hacia la izquierda, de modo que cuando un dios y una diosa se colocan juntos, parecen inclinarse ligeramente uno hacia el otro. Así, cuando las imágenes se presentan en pares, la mujer a la izquierda del hombre, parecen dos flores de loto bien abiertas, inclinadas para besarse, buscándose una a la otra.

Esta es la actitud tradicional de todas las parejas divinas. Esta actitud en que el hombre y la mujer, inclinados, se buscan, puede ser opuesta de modo que los cuerpos parezcan retirarse el uno del otro, sugiriendo un desacuerdo, una querella amorosa.

EXTREMADA. Esta postura es una forma exagerada de la precedente; con la curvatura de la línea considerablemente aumentada, el cuerpo oscila de derecha a izquierda como un árbol sacudido por la tempestad. Este tipo sirve para representar al dios Ṥiva en la danza de la destrucción, los dioses guerreros, los demonios, y, en general, todo personaje que ejecuta un acto violento.

El Śukranītisāra, el Bihat sahitā , y otros textos antiguos han tratado en detalle la cuestión de las medidas, proporciones, formas y caracteres de todos los diferentes tipos. He aquí algunos consejos dados por los maestros:

"Cuando se desea que la imagen sea mirada con el fervor que tendría un adorador ante su divinidad, o un servidor ante su señor, debe ser hecha escrupulosamente de acuerdo con las formas y el carácter prescrito en los tratados".

"Toda otra imagen no destinada al culto, puede ser hecha según las preferencias individuales del artista". "No es pecado que las imágenes dibujadas o pintadas, o en arcilla o en yeso, no se hagan conformes al tipo prescrito; pues son imágenes de uso temporal, que en seguida se destruyen, hechas en general por mujeres para servir al culto, o para distraer y divertir a los niños, y seria demasiada exigencia querer que obedezcan estrictamente a las leyes de los tratados."

"De pie o cómodamente sentada en un asiento conveniente, los grandes ojos abiertos, imberbe y joven como un efebo de dieciséis años, vestida y adornada espléndidamente, brillante el color del rostro y sus acciones llenas de gloria, acordando beneficios y bendiciones, envuelta en telas hasta los pies, y cubierta de ornamentos gloriosos, así es como el artista debe concebir a la divinidad"

Cuando una figura tiene varias cabezas, éstas deben estar dispuestas en orden, teniendo cada una su cuello, su cráneo, sus ojos y sus orejas. Y cuando tiene varios brazos, el hombro no estará desdoblado, todos los brazos de un mismo lado deben nacer del mismo hombro y abrirse en abanico como la cola de un pavo real.

El artista debe representar a la divinidad bajo rasgos juveniles, pero nunca como un viejo o un enfermizo.

Bibliografía

Schleberber, E., Los dioses de la India, Ed. Abada, Madrid, 2004

Tagore, A., Arte y Anatomía Hindúes, Ed. Schapire, Buenos Aires, 1965

Publicado en Enero de 2021  © Ramón Muñoz López